sábado, 8 de febrero de 2014

El comercio tradicional de siempre, el terrritorio de nuestros amores...


Estamos ahí desde no se sabe cuándo. Parece que formamos parte del paisaje de la ciudad. Hemos resistido a los años, a las grandes superficies, a los chinos y a la crisis. Somos el comercio tradicional, el de toda la vida, ese donde te conocemos por tu nombre y donde te hemos visto crecer. El lugar donde te trajo tu madre de pequeño a comprarte la túnica y ahora tú traes a tu nieto. Porque al igual que tú formas una familia, nosotros también somos una familia que desde hace casi medio siglo se dedica en cuerpo y alma a vestir la Semana Santa de Sevilla.
Cuando vienes a tu comercio de toda la vida sientes la atención personal y no que eres un consumidor, sino un cliente. A veces, tú quizás no lo sepas cuando sobre el mostrador derramas tus emociones de tu primera túnica, sentimos contigo la emoción de saber que nuestro esmero en hacerte la túnica te ha permitido sentirte más arraigado a la fe que te enseñaron tus mayores. Y esa satisfacción la compartimos en silencio y con alegría porque nosotros sentimos a esta ciudad como tú, porque este es nuestro territorio vital, la Sevilla de nuestros amores.
En el comercio tradicional también vemos como, la ambición desmedida de algunos, intentan con malas copias apoderarse del trabajo honrado que otros han fraguado a través de los años siguiendo una tradición que va de padres a hijos. Y en esos momentos es cuando más sentido cobra la famosa frase de “el cliente siempre lleva la razón”, porque el cliente es el que marca claro los límites del territorio y pone a cada uno en su sitio. 
En Sevilla, en nuestra Sevilla, ninguna artimaña de mercadillo de baratijas podrá nunca con el comercio tradicional, por mucho que se pretenda disfrazar la realidad o hacer ver lo que nunca fueron. A los cortos de mira los árboles no les dejan ver el bosque, sobre todo cuando el árbol es tapado por la opulencia de la mediocridad. 
En estos momentos de dificultad económica y de retroceso del consumo el comercio tradicional sigue siendo ese lugar cercano donde no le hacemos sentir como consumidores sino como clientes. En nuestra casa, 
en La Casa del Cofrade, siempre hemos pensado así. Ustedes son nuestros clientes, a los que nos enorgullece vestir para la Semana Santa, la suya y la nuestra. Por eso, ahora que estamos a menos de un mes del Miércoles de Ceniza solo nos queda darles las gracias por su fidelidad y ponernos, como llevamos haciendo hace años, a su servicio.

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